
(Imágenes gentileza de Brainworks, derechos reservados)
Buscan dar una solución real a los clientes que llegan a su tienda. La experiencia de este espacio es único en Chile, ya que complementan productos y servicios basados en la sociabilidad, innovación y funcionalidad del diseño.
Llegamos al portavoz oficial de Brainworks, Jorge Lay. Este espacio es una tienda de diseño integrado que se encuentra aplazada en el Barrio Bellas Artes del centro de la capital, lo que le ha permitido destacarse dentro del ámbito del diseño como un espacio real y vital para rescatar ciertas prácticas del siglo pasado. Eso no quiere decir que no sean vanguardistas en su propuesta como tal, al contrario, tratan de romper los esquemas tradicionales con sus diseños. Un proyecto que muestra lo que realmente necesita nuestro país para transformarse en una potencia mundial.
¿Cómo partieron con este negocio?
Con una idea muy estimulante y con la herramienta del “sentido común”. Nos juntamos tres amigos interesados bajo la misma dimensión concreta de la realidad, habíamos estudiado arte, pero quisimos entrar al mundo del diseño insatisfechos del mundo teórico y auto-lógico del arte. Evidentemente pensamos en nuestro futuro en términos de inversión, pero viéndolo después de estos 6 años, claramente no sabíamos todo lo que arriesgábamos, ya que partimos con un capital que hoy suena irrisorio.
Por suerte fuimos temerarios y nuestra candidez de alguna manera fue nuestro más importante activo.
¿Qué los inspiró para abordar la temática del diseño integrado?
Dado nuestros estudios de arte moderno y contemporáneo, revisamos muchas de las experiencias de la modernidad del siglo XX como manifiestos, movimientos, escuelas, y finalmente simpatizamos con la visión humanista y constructivista de la modernidad, es decir, asumir el rol político, social, y cultural a escala humana. Lo interesante de la historia del diseño -creo a diferencia del arte- disciplinas que no se deben confundir, es que nunca ha dejado de lado al usuario. Si algo hay que rescatar del siglo XX son las ideas de emancipación del hombre. Ahora, en el siglo XXI nuestra visión es hacerla posible, es pensar que todo es posible de concretar. El diseño integrado es el que considera la experiencia del contexto y sus particularidades integrándolas en un mismo sentido, proponiendo respuestas a las necesidades específicas.
¿Cuál es la motivación de BRAINWORKS?
Lo que marca el horizonte es la preocupación por el futuro y todas las problemáticas que se nos avecinan en este mundo contemporáneo; lo mucho que han cambiado nuestras prácticas y las nuevas necesidades que se nos vienen por delante. Nos dimos cuenta que había que comenzar por una reivindicación de las experiencias de diseño-arte-arquitectura del siglo XX, que es lo que ha hecho el área de diseño REINTEGRADO de BW no sólo a modo de tributo, sino posibilitando su reincorporación en un mundo menos prejuiciado.
¿Cuáles son los criterios para elegir los productos que ponen a la venta?
Productos industriales innovadores, también productos artesanales lo suficientemente funcionales y/o estimulantes para el uso, productos económicos de alto rendimiento y eficiencia. Sea una mesa, una lámpara o la gráfica de un papel mural, productos que puedan cambiar la opacidad de lo cotidiano. En resumen, todos los productos bien diseñados, que intentan plantear mejoras imaginativas a nuestras vidas.
¿Cuál es la particularidad de su negocio?
Yo creo que hemos logrado ofrecer respuestas de mobiliario lo suficientemente bien pensadas como para lograr un alto rendimiento en términos de funcionalidad, y la vez permitir una experiencia humana que estimule el habitar orgánico y natural.
Por ejemplo, cuando nos llega un encargo de diseño de un bar o un restaurante, pensamos no sólo en los aspectos más técnicos como distribución y circulación, sino que pensamos en la espalda que se apoya después de dos horas de conversación y que además se debe inscribir en un presupuesto acotado. Digamos hemos aprendido a asumir gustosos las restricciones que nos plantean nuestros clientes y a ellos a conocerlos.
¿Cómo ha sido la experiencia de instalar un Café más una tienda de diseño?
La experiencia de tener un café nos ha posibilitado conocer las dimensiones de lo que involucra un negocio de servicios, y a observar a nuestros clientes de manera distinta. La historia del joven gay que se libera de los complejos de su mundo familiar; la antigua residente solitaria acostumbrada a altos estándares culturales; el ejecutivo que comienza a emprender su carrera al éxito. Tomar un café en el BW comunica la pequeña preocupación doméstica con lo estimulante del mundo de la industria, la que posibilita la acción de los grandes sueños, o simplemente ser un espacio que reúne a un grupo de estudiantes desde sus más desinteresadas futilidades.
¿Por qué eligieron este barrio para instalarse con su tienda?
Siempre entendimos que BW sería una plataforma múltiple, tienda-café-proyectos integrales, y nos dimos cuenta que esta calle unía muchos mundos: el poniente con el oriente, la historia del la ciudad antigua con la moderna, el gran proyecto corporativo con la feria de las pulgas del día domingo. Bellas Artes posee un capital cultural único en una ciudad que se expande de manera irracional y casi agresiva; es definitivamente un barrio hermoso con olor a tiempo. Poseedor de múltiples historias. Es testigo de una época extremadamente atractiva y fluida en lo intelectual.
¿A que público apuntan?
A todo el que se sienta insatisfecho y se atreva a invertir en su calidad de vida. Al que no encuentre respuestas convincentes sobre mobiliario, al que desee un pequeño cambio o una completa transformación, al que busque re-escribir su historia o simplemente al que desee cambiar lo convencional de su rutina. Al que requiera la asesoría en diseño de un socio, que se ha tomado en serio su trabajo, y le permita concretar con éxito un nuevo proyecto, tanto como al que se quiera sentirse relajado junto a un buen café, sentado en un sofá diseñado por quien pensó hace 40 años, como iba a hacer la vida del siglo XXI.
¿Se consideran emprendedores?
Completamente, pero hay que puntualizar, hay emprendimientos y emprendimientos. Nos interesan verdaderas mejoras a nuestra época, recuperando el sentido democratizador del diseño, cosa que no se hace de un día para otro y que además el aliento de un sólo emprendedor probablemente no es suficiente. En todo caso, el término “emprendedor” me he dado cuenta se utiliza según la conveniencia deslizándose en cierto cinismo. Es bien visto por una parte cuando se asocian a los conceptos de arrojo y empuje, pero por otro lado nos ven como inestables y vulnerables. Digamos que existen más los que prefieren tener amigos emprendedores, que los que arriesgan su pequeño patrimonio en una apuesta concreta. Será probablemente porque los emprendedores son los primeros en conocer de las perversiones del sistema bancario, de la economía diseñada para los consolidados, y de los efectos de las turbulencias de la bolsa que se ve siempre reflejada en alzas de intereses. En definitiva, a los que más se les enrostran los “costos asociados”.
¿Les sirvió su pasada por ChilePD?
Fue muy útil conocer más de administración en un periodo de crisis y cuestionamientos sobre la empresa, resultado de la anterior sociedad del BW. También conocer de métodos para cerrar negociaciones. Tuve diferencias con algunos tips, pero podría decir que nos entregó claves para entrar a jugar en las reglas del mercado.
¿Cuál es su opinión con respecto a la realidad del diseño en Chile?
Uno escucha hoy grandes discursos sobre emprendimiento e innovación pero más que discursos faltan realidades, faltan universidades involucradas con la micro, pequeña, y mediana empresa y empresas involucradas con escuelas de diseño. Faltan máquinas para hacer prototipos, faltan subvenciones a empresas innovadoras. Falta un centro de investigación de tecnologías y nuevos materiales a nivel nacional. Faltan becas y programas de postgrados estimulantes. Faltan verdaderos capitales de riesgo y la gente adecuada para administrarlos. Falta un “desempoderamiento” de los recursos de la gran empresa, ya no en términos ideológicos, sino en fórmulas estratégicas para el desarrollo del país y su prospección. Falta diseñar nuevas maneras de extracción de materias primas sin el impacto ambiental que ha tenido en Chile. Falta el respeto de otros gremios y regulaciones en el mundo comercial. Falta que el diseño entre a todas las actividades del país. Faltan centros de inventiva e imaginación. Falta que el diseño sea una de las prioridades para el gobierno. Y por último falta dejar de ver el diseño como valor agregado y a entenderlo como intrínseco al hombre moderno.
¿Qué es lo que falta por hacer?
Todo lo anterior, y por supuesto exportar productos bien diseñados con marca chilena, y dejar atrás la era de los commodities.
¿Cual es su meta?
A corto plazo abrir una oficina sólo para atender los clientes de proyectos y a largo plazo expandirnos por Chile y el mundo.

Alguna vez cruce algún tema versado con respecto al espacio, lo practico (útil, bueno, bonito, comodo, etc.), desafíos diseñables, nuevas formas..Congruencias del diseño y el ritmo de conservación; tanto de la historia del hombre como el patrimonio restante ( entendido como el resto del mundo). Que quiero decir; que la vanguardia no tan solo se expone en la figuras de una sociedad solvente como especie, si no también más allá de nuestro propio espacio. Pues, si, de nuevo movimiento refiero..Hay temas casi subliminales que debemos tocar en nuestros retratos sociales..Desde un mueble..Hasta el infinito...... saludos
Simplemente felicitaciones BW ,por su diversidad de productos, clientes y experiencias que se necesitan en nuestro país.Grandes! a todo el equipo de BW por su coraje y resistencia de emprender con DISEÑO.
Saludos,CCB.
yo quiero felicitar a jorge lay porque esta sacando adelanta la tienda y a su socia Mey-ling lay
Me parace bien BW , me gusta como opcion distinta a lo tipico como grandes tiendas PERO tratando de ser distintos y copiando los modelos originales tanto chilenos como de grandes diseñadores terminan siendo masivos y tipicos, es decir mas de lo mismo, ripley, la polar, almacenes paris etc.
Venden una ilusion de alternativa, finalmente todos tienen los mismos muebles por que no hay nada original ,en todos lasdos se ven las mismas telas y diseños, es moda , yo quiero ser distinto y 100 mil personas mas tambien, eso es igual a: todos terminamos siendo alternativamente iguales, una paradoja!
Finalmente una observacion al discurso del señor Lay, el lenguaje que ocupa es sumamente vendible para un tipo de publico, "el que no tiene idea". y supongo que son ellos quienes van a brainworks y bien! pero en terminos de retorica.... muy pasado a tele y lleno de palabras bonitas como organico integral contructivismo, la plataforma artistica! todo funcional y organico?! modernismo.. donde esta lo simple de las cosas que dice mucho mas de la realidad que tratar de ser sofisticado y vanguardista en terminos BW
Saludos cordiales y modernos!
old school
Como dice el titulo, copias y mas copias...una pena, copias chinas y malas, de grandes diseñadores... terminan echando a perder el diseño....