YO SOY DISEÑADOR DE LA ESCUELA DE DISEÑO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE.

He leído un mail donde me comentan los momentos difíciles, que están viviendo los estudiantes de la Escuela de diseño de la Universidad de Chile, para mi una noticia que no me pasa inadvertida.

Digo que en este caso no me puede pasar desapercibido, porque es mi Escuela, donde me titulé de diseñador industrial, donde fui dirigente estudiantil, donde viví la reforma universitaria, donde dirigí una revista de diseño, donde pelee sin cuartel para que me enseñaran a diseñar, donde me di cuenta que el diseño era una profesión compleja y que requería de conocimientos que no estaban en mi escuela, por lo tanto había que salir a buscarlos.

Quiero hacer un resumen de algunos hechos de la creación de la Escuela de diseño. Estimo que les servirán para el debate que viene:

Entre a estudiar Diseño a la Universidad de Chile el año 1967. La primera sorpresa que me llevé a mi llegada era que la escuela de diseño no existía. Existía la Escuela de Artes Aplicadas que entregaban títulos de artífices en ambientes y títulos técnicos en artes del fuego, ebanistería, artes gráfica, textil y otras.

Fue toda una sorpresa descubrir que estaba estudiando una profesión que no existía. El tema del diseño era todavía una idea poco madura y que había que concretar.

De esa realidad a dirigente estudiantil para conseguir el titulo de diseñador, fue solo un paso. Entre al centro de alumnos y me hice amigo de Fernando Shultz, Guillermo Capdevila y Alfonso Gómez. Junto a otros compañeros nos pusimos a trabajar como dirigentes en tres campos de acción en medio de todo el proceso de la reforma universitaria, que tenia un objetivo político social de cambio con el cual concordábamos, pero nuestras preocupaciones eran académicas, de subsistencia, queríamos ser diseñadores. En aquel momento nuestros frentes de preocupaciones fueron:

- Desarrollar un currículo académico que nos permitiera ser diseñadores y que fuera aprobado por la universidad junto con el título de diseñador. En ese momento teníamos una diversidad de ramos muchos heredados de la escuela de Artes aplicadas que terminaban siendo una mezcla entre ramos de arte, arquitectura y artesanías, que a mi entender nos producían una gran Confusión y desorientación alejándonos de las expectativas de llegar hacer diseñador.

- Lograr salir de la tutela de la Facultad de Arte donde nuestras peticiones eran escuchadas como berrinches de niños mal criados, que no entendíamos que el diseño era arte y por lo tanto se enseñaba como tal.

- Conseguirnos profesores idóneos que nos enseñaran diseño y no lo que en esos momentos estábamos aprendiendo.

En nuestras expectativas nosotros queríamos ser diseñadores industriales, habían otros alumnos que nos apoyaban y que sus preferencias iban por el diseño gráfico y el diseño de interiores, pero nada de esto existía ni formalmente como especialidades ni menos los conocimientos y habilidades adecuadas para impartirlos y luego poder ganarse la vida como diseñador.

Recuerdo de aquel tiempo compañeros que nos apoyaban y participaban en esta lucha académica que nos llevo hasta tomarnos la escuela. Personas como Humberto Urriola, Salvador Donoso, Patricio Pérez, Rodrigo Donoso, la Susana ( no recuerdo su apellido) Patricio Scaff y muchos otros que ahora no logro memorizar.

Finalmente tuvimos nuestros logros.

Logramos crear el Departamento de Diseño con la cooperación del director de la época Fernando Carachi y la gran ayuda de Rodrigo Donoso, de quienes guardo gran afecto.

Logramos salir de la facultad de Bellas Artes después de conversaciones con Edgardo Boeninger, quien era el rector de la Universidad en aquella época, e irnos como un Departamento de Diseño autónomo a la sede Occidente junto con la Facultad de ingeniería y la Facultad de medicina norte.

Si, al fin fuimos independientes y fuera de la Facultad de Artes. ( duró poco)

En el medio de todos estos hechos, descubrimos en un viaje a Buenos Aires a Gui Bonsiepe, profesor de la Escuela de ULM que venia a Chile. Lo entusiasmamos y lo llevamos a la Escuela para que fuera docente pero los académicos no lo aceptaron, por lo tanto nosotros cuatro miembros todavía del centro de alumnos, renunciamos a él y decidimos previo acuerdo con las autoridades de la universidad, irnos a estudiar con Bonsiepe a la OIT ( organización Internacional del Trabajo de la ONU) y hacer otros ramos en la escuela de ingeniería y escuela de economía de la U. De Chile. Todos los años íbamos a dar examen, para aprobar el año, así hasta que nos recibimos de diseñador industrial. Parece increíble pero ésta es la verdadera historia de cómo nos titulamos Fernado Shultz, Alfonso Gómez, Guillermo Capdevila y yo. Muy irregular verdad? Pero eramos disidentes que afuera hacíamos menos ruido.

Junto con este acuerdo de estudiar con Gui Bonsiepe, logramos que se cerrara la especialidad de diseño industrial por no haber profesores idóneos.

En el año 73 volvimos a la Escuela a pedido de un grupo de alumnos, en su mayoría de interiores pero en esta oportunidad con la experiencia tanto de haber estudiado y trabajado con Bonsiepe y acompañados de un equipo formado por dos diseñadores Europeos; Michael Weiss de la Escuela de ULM y Wolfgang Herverhagen de la Escuela de Berlin. También nos acompañaba el Ingeniero mecánico de la U. Católica Master en diseño de productos Pedro Domancic. Nos sentíamos un equipo capas de reabrir la especialidad de diseño industrial.

Ese año fue el golpe militar, luego se reestructuró la Universidad de Chile y el departamento de diseño fue anexado a la Facultad de arquitectura donde quedamos como parientes pobres de la facultad, llenos de arquitectos que nos decían lo debíamos hacer y tratados como una carrera de segunda.

Esto se que es duro de decir pero es un hecho y lo viví, no me lo contaron. De ahí volvimos a directores arquitectos y la escuela se comenzó a desintegrar poco a poco, sin presupuesto, sin equipos, sin dignidad. Como paradoja a esta situación debo comentarles que la escuela de diseño tenia el segundo puntaje mas alto de postulación de las carreras a la universidad de Chile, solo superado por Medicina.

Con tanta irregularidad, poca preocupación y por hacer ruido, finalmente fui echado de la Escuela de diseño como profesor y desde esa época he seguido siendo un critico sistemático de la educación del diseño. Una postura muy odiosa para muchos y poco adecuada para otros. Pido disculpas por eso, no quiero ni quise ofender, solo defender lo que creo necesario para mi profesión. Tampoco se puede desconocer que mi posición a sido honesta y consecuente. Me he dedicado toda mi vida a diseñar, trabajar como tal, para las empresas y como docente del diseño orientando mis clases a la empresa.

Años después, ya en democracia, me llamaron de la facultad de Arquitectura de la Chile porque querían reabrir la Escuela de Diseño. Les conté mi interpretación de cómo hacer una escuela de diseño para los tiempos que nos iba tocar vivir, les hable de las nuevas tecnologías, de los mercados globales, de Internet que recién comenzaba, de la ontología, etc. Nunca mas me llamaron, tampoco esperé que lo hicieran, la tradición era una escuela que no brillara después de todo lo importante era la escuela de arquitectura

También me he dedicado a proclamar al que me quiera escuchar, a los cuatro vientos que el diseño no es arte, ni artesanía, ni el pariente pobre de la arquitectura.

Hoy 30 años después me traslado a mis tiempos en la Escuela de diseño de la Chile y escucho problemas similares, con la diferencia que el mundo cambio, ya no es un mundo analógico fundamentalmente cartesiano. Hoy estamos en la era del conocimiento, en el mundo digital, en la Web 2.0, en un mundo Holístico y la mayoría de los académicos siguen siendo analógicos, con el agravante que no han dejado que el mundo digital y el nuevo diseño llegue y haga madurar las escuelas, sometidos bajo la indiferencia de las facultades que los cobijan.

El diseño ocurre en las empresas y las empresas no están conectadas con el diseño que se enseña, por lo tanto no son oportunidad para ellos.

Es probable que estemos en el momento de que los jóvenes hagan el cambio adecuado, jóvenes que no están preocupados si el diseño es arte o técnica, sino cómo diseñamos para el mundo, cuánto cobro por lo que hago, cómo se hacen propuestas, cómo se vende, cómo monto mi empresa, cómo me construyo una identidad, cómo soy oferta en el mundo del trabajo, etc.

Finalmente estimo que debemos sentarnos – sin resentimientos - a la mesa como lo he propuesto en mas de una vez en mi vida académica, a debatir sobre lo que realmente sabemos hacer y lo que requerimos aprender. Llamar a los demás profesionales que concurren al acto de diseñar, llamar a los que saben hacer la parte que nunca hemos querido aceptar que nos falta.

La historia, el avance tecnológico nos van aplastar, mejor conversamos de nuestros dolores para un futuro real y mas promisorio, con una identidad que tenga impronta, sueldos dignos de profesionales universitarios, profesionales útiles para el país, que son oferta en el mercado del trabajo, que le agregan valor a las empresas, que los diseñadores se sienten a la mesa hablar de identidad país y no como espectadores, sino como actores.
Suena duro pero es real.

No es fácil escribir crudamente sobre el tema sin tapujos. Estoy consiente que este post significa exponerme, (es mas fácil quedarse callado). Pero no lo puedo evitar, va contra mi naturaleza, quiero mi profesión y hoy existe un gran espacio para el diseño en el mundo global, pero se debe entrar en acción y no quejarnos mas, ni ser el pariente pobre del cuento, hay que cambiar la postura y barrer la casa. Todos hemos permitido que esto pase.

Rodrigo Walker A. Ex Alumno, titulado en 1972 en la Escuela de Diseño de la Universidad de Chile.

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En el comunicado al que hace referencia Rodrigo Walker, linkeado más arriba y firmado por el profesor Juan Guillermo Tejeda Marshall, hay un párrafo que es durísimo pero decidor:

Los documentos del PDI, de la CNAP y de los Estudiantes coinciden en el diagnóstico: la enseñanza del Diseño se da en nuestra Facultad sin el apoyo de un Departamento; nuestro cuerpo académico envejece sin subir de jerarquía; no llegan personas nuevas; no hay apenas contacto con otras universidades; la investigación es muy baja, y las publicaciones escasean; la estructura de gestión de la escuela es decididamente ineficiente; la malla curricular es –literalmente- del siglo pasado; la biblioteca y los recursos digitales están bajo mínimos; no atraemos a buenos profesores; no ofrecemos estudios de postgrado, y nuestra oferta de estudios se limita a repetir lo que ofrecen otras escuelas; nuestro perfil es vago y sin brillo; los estudiantes encuentran serias dificultades al tomar ramos y la tasa de deserción es muy alta… Dicho todo esto… ¿qué sentido tiene ofrecer estudios de diseño en tales condiciones? ¿No sería mejor cerrar esta escuela en lugar de arrastrar una existencia tan mediocre que lo único que hace es deprimir el prestigio y los indicadores de la Universidad?

Aunque no soy egresado de esta escuela, pasé por la Universidad de Chile y la realidad de carreras "hermanas-menores, parientes-pobres" es patente y potente. Existe una percepción errada de la tradición que impide el avance de muchas disciplinas. No necesariamente porque algo haya permanecido por años de cierta manera quiere decir que sea correcto. No puedo olvidar el ejemplo de Galileo que tuvo que esperar más de mil años para que la Iglesia le diera la razón.

¿Debe una Universidad laica tomar actitudes de institución canónica religiosa? ¿Debe tener temor de apostar por la investigación y el desarrollo que la vuelva a poner en la vanguardia, dejando de enseñar lo que ya todos saben y empezar a descubrir y generar nuevo conocimiento? El diseño ha evolucionado en el mundo como una disciplina independiente de la arquitectura y el arte, y si desea sobrevivir en Chile debe ser capaz de autogestionarse. La universidad debe liberar a la carrera de diseño del tutelaje de arquitectura para convertirse en organismo independiente, apoyada por un departamento de diseño, que controle su presupuesto, que se homologue a estándares internacionales. Ya han pasado más de treinta años, ¿que resquemor puede haber?

Cuando en la Universidad de Chile, históricamente la más importante de este país, se hacen patentes problemas como estos, hay que reaccionar. La U debe ser la abanderada, la luz que guía el camino. Hoy, en diseño, la U no pasa de ser una anécdota, que se destaca sólo por la gestión individual de algunos ex -alumnos y no como escuela. La señal es clara y hay que agradecer la voluntad de Rodrigo Walker de exponerse y proponer el debate, más allá de las diferencias, juicios y prejuicios. De esta reformulación importante no pueden salir más que beneficios, incluso para los que no estuvimos en esa escuela pero cuyo desarrollo, por muy indirectamente que sea, está ligado a ella.

Siempre estaré agradecido de la formación que he recibido y estaré dispuesto a colaborar para construir un País de Diseño. Es lo que corresponde.

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Oscar Salas, ex alumno Lic. Lengua y Literatura Hispánica, Diseñador Gráfico.

Chile, históricamente la más importante de este país, se hacen patentes problemas como estos, hay que reaccionar. La U debe ser la abanderada, la luz que guía el camino. Hoy, en diseño, la U no pasa de ser una anécdota, que se destaca sólo por la gestión individual de algunos ex -alumnos y no como escuela. La señal es clara y hay que agradecer la voluntad de Rodrigo Walker de exponerse y proponer el debate, más allá de las diferencias, juicios y prejuicios. De esta reformulación importante no pueden salir más que beneficios, incluso para los que no estuvimos en esa escuela pero cuyo desarrollo, por muy indirectamente que sea, está ligado a ella.  courses on high school diploma

 

Rodrigo:

Inexorablemente el peso del tiempo se dejará caer en las Escuelas de Diseño de las universidades chilenas, y es nada mas que una gran ceguera de quienes tienen la responsabilidad de dirigir las Escuelas, pero también lo es de quienes la integran y participan. (profesores) La principal ceguera es no darse cuenta aun que la formación de los diseñadores ( mallas curriculares, contenidos y profesores) quedó estancado en la revolución industrial, es no darse cuenta que manteniendo de manera perpetua a profesores con jornadas completas que no tienen vinculación alguna con la realidad del mercado y la industria es como una escuela de medicina en que sus profesores jamás hayan atendido a pacientes, es no darse cuenta que el mercado y las economías mundiales han dado un paso gigante (como por ejemplo China, que de la “revolución permanente” pasó a una revolución del mercado, es no darse cuenta que estamos en el siglo digital… es no darse cuenta que desde el Diseño - vinculado al mercado, clientes y la producción - es posible la oportunidad de hacer crecer un país.

El caso de la Universidad de Chile (en la cual yo también estudié) no es la única. En el Arcis – por la carencia de visión para construir futuro – la escuela de Diseño fue absorbida por la Escuela de Arte (¡plop!).

Ya es común escuchar y leer en foros a estudiantes, preguntar si podrán trabajar y vivir del diseño. ¿Sus directivos y profesores han dado alguna respuesta a las preocupaciones de sus alumnos?

Rodrigo, haz tenido y tienes el coraje de exponerte y hacerte cargo de esta situación, a sabiendas que tendrás detractores. Es aquí y ahora la oportunidad para que se haga realidad tu invitación a conversar y debatir sobre la educación y formación de los diseñadores. El desafío es grande, pues si no hay respuestas a tu invitación, es por la mediocridad y cobardía que mantiene sumido a las escuelas para no hacer las transformaciones y re-inventarlas, y la irresponsabilidad social y económica con la formación de diseñadores, que no tendrán futuro laboral ni podrán hacer de Chile un gran país.

LUIS LOPEZ TOLEDO

Diseñador Industrial U.Chile, sede Valparaíso

Estimadísimo Rodrigo,

Haciendo una reflexión sobre la carta del profesor Tejeda, puedo decir que yo vengo de la Chile, pero de Beauchef, y el mal diseño me duele como a un enfermo le duelen los malos médicos. De diseño, tal cual como ustedes lo entienden, se bien poco. De mi enfermedad sí se mucho. Vivo un Chile con empresas (mipymes) incapaces de ofrecer productos competitivos desde la experiencia del consumidor. Y veo que esa es responsabilidad del mal diseño, de malas escuelas de diseño y por lo tanto de malos profesionales del diseño. Y también de empresarios ciegos al diseño.

Todo esto para decirte que me importa mucho lo que esté pasando en esta y otras escuelas de diseño.

Al leer la carta del profesor Tejeda, veo que describe las soluciones para un mundo donde el problema son las cosas y no quienes inventan ese mundo. Es como el diseño que criticamos, un mundo de cosas fijas, objetivizador, y no un mundo que se inventa desde y con los que lo habitan.

Así es como ninguna inversión en infraestructura, ni nuevo Currículum, ni autonomía en la gestión servirá sino se cambia la comprensión del "SER diseñador". Por eso también creo (es sola especulación) que han habido intentos de cambiar, y si han fracasado, es por falta de la comprensión del SER diseñador.

Lo que digo no es gran cosa, toda industria ha tenido su proceso de reinvención y su transformación del SER, esta no será la primera ni la última. El punto es que pocos lo logran y casis siempre son de afuera (menciono el caso de Steve Job que tanto aman los diseñadores, ajeno a su industria, sin conocimientos acreditados, ni capital que lo avalara). El punto es tener oídos para escuchar, debatir y sobre todo cuestionar a su peor enemigo: sus propias creencias.

Saludos, JM

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"Aquí hay de dos sopas, y de una ya no queda"

Hola JM

 

Agradezco tus reflexiones, enriquecen el dialogo desde la mirada de un profesional de la ingeniería que trabaja en el mundo del diseño, y aprecia lo relevante de esta profesión, en la gestión empresarial así como en el valor que le agrega a las industrias y al país

Coincido que el tema del diseño hoy se centra en el SERdiseñador y no en temas organizacionales o cambios intelectuales de contenido sin tener una mirada experta desde los clientes, los mercados y las opciones tecnológicas.

Gracias y saludos.

RW

Un ejercicio impecable de lucidez intelectual y honestidad personal....es un testimonio de viaje del diseño preindustrial a la modernidad.....Rodrigo dice...es exponerse...cierto, ser testigo siempre fue riesgoso, si le creemos a la etimología, ser testigo es ser un mártir...

Me emocione con  tu reflexión Rodrigo..me inclino con respeto ante tu integridad!!!!

Pedro Felipe Sánchez

Visual Graphic Chile

 

Que bueno leer esto. Yo soy estudiante de diseño gráfico de la universidad de chile y lo que escribe Tejeda y ahora lo que leo de Walker es nada mas la realidad.

Que lata, pero lo unico que quiero ahora en mi 4º año... es salir lo antes posible, y no perder mas el tiempo cumpliendo con notas y ramos, que en su mayoria me dejan mas dudas e inseguridad que capacidades para ejercer mi profesión.

Agradezco la pertinencia de este debate. Vengo del mundo de la innovación, la creación de nuevas empresas, los intraemprendedores y por cierto los emprendedores. Agradezco también la exposición de Rodrigo al contar su trayectoria compartida, esto ocurre siempre que queremos mejorar o cambiar algo! pero no siempre lo comunicamos. Ahora es tal vez el momento y están los medios, inexistentes hace 30 o 20 años atras...

Innovar es diseñar. Diseñar es conceptualizar (en mi modo de aplicarlo) procesos y materializarlos en sistemas gráficos, en síntesis expresivas, en números, en formas, etc. Chile está con sed de innovadores y de diseñadores capaces de repensar, no solo el cómo sino también el qué. La elite ya no basta, no basta para la magnitud de la tarea de hacer de nuestro país un territorio de innovación capaz de competir con cualquier otro por la mejor manera de lograr objetivos sociales y de crecimiento. Sabemos que ya no basta con vender commodities, y junto con eso, tampoco basta con contratar manos, sino manos y cerebros como dice Carlota Pérez. Sin profesionales y técnicos preparados para pensar, repensar, concebir, imaginar, visulaizar, crear, innovar, extender...las capacidades, habilidades y competencias, nuestros deseos de cambios solo serán sueños.

Para innovar necesitamos de todos, de una cultura que estimule la libertad de expresión desde la infancia, de la estimulación de potencialidades en la adolescencia (como por ejemplo las Orquestas Musicales Juveniles), de trabajadores involucrados en sus oficios, de un sistema de innovación aceitado, de empresarios visionarios e inclusivos, de universidades que promuevan la investigación creativa seriamente, entre tantos otros actores de esta ópera.

Para que todo esto ocurra, espero que esta Escuela de Diseño no solo se reinvente con el apoyo de esta comunidad externa pero vigilante, sino que se cuele en todas las carreras que lo necesitan con URGENCIA. No solo en la Universidad de Chile, sino en varias otras que pueden ser un aporte significativo a la expansión del conocimiento y la productividad en Chile.

Blanca Estela Velasco

Soy hija de Salvador Donoso y buscando un poco de su historia, me sorprendió encontrar este sitio. Aunque me contó la historia, de como se transformó en la Escuela de Bellas Artes, me alegra enormemente poder rememorarla a través de este lugar.

Muchas gracias, Saludos cordiales.

 

Pilar Donoso.

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