Capacidades y competencias

El mercado actual requiere hoy profesionales que se adapten de la mejor manera a los factores que lo definen como mercado próspero, como por ejemplo la globalización y la versatilidad de servicios.

Desde este punto de vista, podemos definir un grupo de competencias ideales para un diseñador industrial en el mercado actual, entre las que cuenta el dominio de herramientas de modelado y visualización 3D y manejo multimedia en general, dominio de segundo y tercer idioma, actitud proactiva frente al desarrollo de proyectos, capacidad de trabajo en equipo, junto a diseñadores o equipos multidisciplinario, actitud visionaria frente a oportunidades de negocio, personalidad extrovertida que muestre seriedad y seguridad en el diseñador, herramientas adicionales a las adquiridas en la carrera, que le permita al diseñador desenvolverse en el área administrativa y de gestión financiera, marketing o producción, visión racional e industrial de los proyectos planteados, capacidad de reconocer nichos y oportunidades de mercado, capacidad de considerar al medioambiente, generando productos y procesos sustentables, acercamiento a normativas internacionales de producción y calidad para el ingreso en nuevos mercados, profesional inteligente racional y emocionalmente, diseñador sensible a la percepción de conductas sociológicas que guíen las tendencias del mercado, visión global de mercado, para competir con potencias internacionales, profesional versátil, que sea capaz de desempeñarse generando proyectos formales como interviniendo en procesos tecnológicos, profesional dispuesto a aprender nuevas materias teóricas o practicas, evitando la obsolescencia, creatividad, mente abierta y disposición a arriesgarse, visión amplia en cuanto a lo que ofrece el mercado nacional para la producción de proyectos propios, manejo en políticas nacionales e internacionales de exportación e importación, costos, vías adecuadas; profesional responsable y comprometido con la empresa.

Estos son factores que el mercado exige en un diseñador industrial hoy. Las empresas requieren profesionales con una visión amplia del diseño, un manejo de códigos internacionales para la comunicación e interacción con mercados extranjeros, actitud proactiva frente al trabajo, etc.

Para especular lo que suceda en el mercado en 10 años más, podemos analizar las tendencias que aseguren el futuro de la producción de productos como es la sustentabilidad, en este caso, el diseñador industrial deberá ser capaz de generar productos que consideren factores como la energía utilizada en la producción, los materiales, los procesos, la eficiencia y la seguridad de los trabajadores, el diseñador será capaz de gestionar y cambiar paulatinamente las condiciones actuales de producción, con el fin de cambiar la critica situación actual medioambiental.

Otro factor, es el de la comunicación entre mercados que producen conjuntamente, será necesario dominar idiomas que ayuden en la interacción con Europa y Asia, por lo que el inglés y portugués ya no serán idiomas suficientes.

Y otro factor importante es el manejo multimedia, que en 10 años ya contará con mayor tecnología que nos permita la comunicación entre dos continentes de forma virtual acercándose al realismo, para esto debemos tener asimilado el manejo de software y hardware que nos permita relacionarnos con otros mediante un lenguaje tecnológico común.

Sobrevivir

La práctica puede hacer que cualquier persona realice de la mejor manera una actividad que teóricamente no conoce. El tiempo desarrollando una misma labor, hace que el individuo aprenda de sus errores y de sus aciertos.

Ciertamente, el diseño industrial, como escuela, contempla sólo una mirada general a disciplinas como el marketing o la administración de empresas, pero la inserción obligada de estas materias en la práctica nos puede hacer crecer y superar nuestro currículo, a través de exigencias del mercado laboral actual, factor que muchos, sin la obligación. No realizarían. El adoptar una faceta profesional que abarque más de lo que se espera, no es solo para diseñadores, los ingenieros cada vez especializan su profesión con mayor número de postgrados en áreas de finanzas, administración y producción. La tendencia es sobrevivir con mayores y mejores herramientas.

Ahora, que sucede con las herramientas adquiridas por la práctica y no la teoría, en el momento de necesidad son tan útiles como los conocimientos respaldados por un diploma, pero qué peso tienen en la remuneración. Comúnmente no se valida a menos que se pase por un proceso de evaluación de capacidades.

El mercado funciona gracias a gestores competentes que están al día en materias como marketing, administración, cadenas productivas, es decir, quien posee mejores herramientas teóricas es un profesional capacitado para ser líder, quien es capaz de dar vida, o mantener y elevar un organismo mercantil a través de su actividad o gestión. Se ha analizado el papel actual al que está delegado el diseñador industrial, evidentemente no tenemos las herramientas para llevar una empresa como un ingeniero, pero es cuestión de tiempo para que el diseñador adopte el ritmo y las habilidades de un profesional mediante la práctica de una actividad.

Sin embargo el tiempo está en contra, y en un mercado que avanza tan rápido, el autodidacta esmerado en experimentar, jamás podrá ir a la par de quienes lideran empresas, por lo que podemos descartar la opción de aprender haciendo con resultados a largo plazo, y sin un documento que avale nuestras herramientas a la hora de las remuneraciones al final del mes.

Esta monografía plantea la idea que la adopción de capacidades para aumentar el valor de la profesión en un sistema tan amplio como una empresa, pasa por factores de personalidad, lo que ayudado por herramientas teóricas adquiridas, lleva a un diseñador a ponerse a la par de un ingeniero, quienes llevan la última palabra, al menos en el contexto nacional actual.

Está claro que cualquier profesional debe agregar conocimientos a su carrera, para competir en la oferta de empleos. El caso del diseñador es un poco más crítico, pues debemos competir con otros profesionales que manejan desde siempre, académicamente hablando, herramientas imprescindibles en el sistema actual de las empresas, es decir, el lenguaje actual que hace lideres y dinero, el lenguaje constructivista y racional. Me refiero a que el diseño es un poco más crítico, pues nuestra actual competencia profesional es la Ingeniería Comercial, que es capaz de llevar una empresa y hacerla surgir gracias a su gestión profesional, el problema es que nosotros como diseñadores industriales no somos en ningún caso competencia seria para ingenieros comerciales, porque no manejamos sus códigos o lenguaje, como por ejemplo otra ingeniería, donde la competencia por liderar es ardua y mucho más interesante que con un diseñador industrial.

Podemos defender nuestro valor apelando a nuestras herramientas en el sector productivo, es decir, cadenas de producción, materiales, procesos, softwares, temas en que podemos declararnos expertos, sólo por cinco años de estudio, pero estos conocimientos teórico-prácticos, un ingeniero los puede adquirir en la mitad del tiempo y con una visión más objetiva, real y globalizada que un estudiante, lo que nosotros también podemos lograr en la práctica de la profesión, dejando los cinco años de estudio como una introducción a la aplicación.

Entonces, tenemos que el ingeniero maneja herramientas útiles en la gestión, y además en la producción, ya que con la gestión queda satisfecho a la hora de la remuneración, además que lo importante no es la ecuación, sino el resultado; hasta ahora estamos en considerable desventaja, nuestra competencia aún no se entera que como diseñadores, somos o queremos ser su competencia, pero nos queda potenciar nuestras fortalezas y convertir las debilidades, en el adquirir más herramientas afines a la realidad comercial de gestión para sacar a flote nuestra labor y nuestros diseños que en fin vienen a solucionar problemas y satisfacer necesidades, que no tienen nada que envidiar a los fines ingenieriles de sacar a flote economías y ampliar horizontes a las empresas.

Por lo tanto, si queremos sobrevivir y liderar proyectos, debemos adquirir herramientas atingentes a nuestra realidad nacional y global, para competir de igual a igual, pero no competir por realizar una misma labor, sino que para considerar nuestra profesión tan productiva como cualquier otra, y que al ser compensados económicamente, nuestra remuneración sea digna de un profesional con cuatro o cinco años de estudio.

En conclusión, defino mi competencia para no ser subvalorado como profesional de nivel medio sin capacidades importantes y atingentes, para lo que se hace imprescindible adoptar el idioma común reinante entre gestores de alto nivel, para relacionarme y trabajar en equipos.
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