Individualidad en el diseño industrial. No es una contradicción de términos?. Esta en el aire el concepto de identidad aplicada al diseño, como una alternativa para competir a la uniformidad global que impera. Ciertamente son mundos tangenciales, tan superpuestos que la diferencia de ideas se vuelve nebulosa.
La identidad propiamente no es un dogma, cambia como evoluciona, o involuciona, la sociedad, y si antropológicamente se analiza lo americanizado de nuestra forma de vivir, este fenómeno determina nuestra identidad actual. Al hablar de individualidad país, se recurre rápidamente a lo que nos diferencia de otras plazas, y se llega a la cultura mas basal que la historia nos haya contado en el colegio, los pueblos originarios. Sin embargo, no representa la realidad general temporal de nuestro país. Por lo tanto hay un error de conceptos.
Por otro lado, que bien le hace a la producción de elementos con “identidad” más básica en nuestro mundo empresarial, el artesanado, industrializar su cadena productiva; pierde su carácter y su esencia. El diseño industrial, académicamente y según mi experiencia, tiende a tomar realidades artesanales y reordenar su forma de trabajo, como héroes al rescate del débil, como evangelizadores al rescate de los ignorantes, con que fin?, industrializar, es decir, llevar la individualidad a la serialidad productiva.
La forma más adecuada de apoyar el trabajo de los artesanos (no reinventar y adecuarlo a la realidad industrial), es mediante la gestión comercial, con el sólo propósito de llegar a más mercados. Hoy, con el nivel de globalización, de uniformidad conceptual, la artesanía es una alternativa y no hay que tocarla, lo más pertinente es dejar que corra libre sin intervenir en su producción, ni concepción de diseños y funciones.
La globalización es un idioma común, que permite comunicarnos a nivel mundial, un lenguaje uniforme para interactuar entre mercados de igual a igual.
Presenciando debates relacionados a la “identidad” (Circuito Identidades Latinas), de cómo lograrla, a dónde llevarla, de dónde sacarla, etc., me he visto envuelto en un contexto político, en una especie de base militar bolivariana, como en la planificación de un ataque latino en contra del hemisferio norte, armados con sillas y mesas de madera, mimbre y cobre, para instaurar, como diseñadores, nuestros iconos artesanales, en un ambiente globalizado, y lograr algún tipo de reconocimiento, como que un alemán decida redecorar su casa al estilo Chile.
No es mejor exportar modelos metodológicos?, lo realmente notable sería posicionar a Chile como parte del panorama global del diseño, a la par con Europa, Asia y USA. Es decir, lo mejor que se puede hacer por el diseño industrial desde nuestro país hacia el mundo, es lograr el nivel tecnológico de producción, y competir con Korea o Suecia en la elaboración y salida al mercado de productos computacionales, audiovisuales o de comunicación, una carrera hi tech, en paralelo a la realidad artesanal.



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